La adoracion es la divinización.

La adoracion es la divinización.
MARIA MAGDALENA ERA LA ADORADORA PERSONOFICADA DE CRISTO. ELLA TRANMITÍA LAS VIBRACIONES DE LA ADORACIÓN DE FORMA TAN POTENTE QUE INDUCIA A MILES DE DEVOTOS A SEGUIRLA. ASÍ NACÍAN LAS ESCUELAS DE LA ADORACIÓN A CRISTO. CUANDO EL NOVIO LLEGABA A SUS NOVIAS, ELLOS ALABABAN EL TÁLAMO TEOGÁMICO.

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Al pasar 700 años el laurel reverdecería nuevamente.

Al pasar 700 años el laurel  reverdecería nuevamente.
Las profecias se realizan. La luz en las tinieblas no se apaga sino que arde más viva. El Grial vuelve nuevamente a los que lo buscan.

Nuevos dones

Nuevos dones
María Magdalena era el apóstol de la adoración sagrada.

пятница, 23 ноября 2012 г.



MARIA MAGDALENA ERA LA ADORADORA PERSONOFICADA DE CRISTO.
ELLA TRANMITÍA LAS VIBRACIONES DE LA ADORACIÓN
DE FORMA TAN POTENTE QUE INDUCIA A MILES DE
DEVOTOS A SEGUIRLA. ASÍ NACÍAN LAS ESCUELAS
DE LA ADORACIÓN A CRISTO. CUANDO EL NOVIO LLEGABA
A SUS NOVIAS, ELLOS ALABABAN EL TÁLAMO TEOGÁMICO.

La adoracion es la divinización.
Es el credo de nuestros antiguos padres de Atlantida que distinguían entre el amor de grado superante (entre humanos) y la adoración. La adoración es el amor divino en el potencial  del dios-hombre, cuyo objetivo es  descubrir , por fin, el tesoro espiritual, el potencial divino.Pero - no me canso de repetir - condicionado por la virginidad eterna, la sabiduria, la sensatez, la victoria en la batalla y la uncion da la Gran Iglesia del amor.   Siguiendo estas cinco condiciones, el hombre deja de ser lujurioso, usurpador e indólatra, y aparecen sus vibraciones adorativas y el potecial celestial.

El credo del Santo Grial:
Adoro a la Divinidad del Padre
a la Divinidad de la Madre,
 del Espíritu Santo, el Adorador inmaculado
    contra los fundamentalistas religiosos
    y los reincidentes romanos. 
La adoracion a la Divinidad lleva a la adoracion al projimo. Asi es el credo del segundo advenimiento de Cristo.
"La adoracion a Cristo se traslada a la adoracion a tu projimo", insistia Maria Magdalena. El hombre es merecedor de la divinización a través de la adoración, porque dentro de él, potencialmente, existe la plenitud de la Divinidad. http://www.loscataros.org/principal/magdalena

суббота, 26 ноября 2011 г.

Elevar a Cristo a la Divinidad, adorándolo y divinizándolo


María Magdalena enseñaba: “También se debe elevar a Cristo a la Divinidad adorándolo y divinizándolo”.


Pero no con los concilios ecuménicos y los mitologemas papales deificar al Salvador, creando un ídolo más. Primero hay que elevar a Cristo a la Divinidad, divinizándolo. Y luego elevar a la Divinidad a mi prójimo, con la misma adoración y divinización.

En la escuela de María Magdalena

contra Pedro El Yeshivá están protegidos

los hijos de la Sabiduría y los disposines.

En la escuela de María Magdalena

el deseo de adorar a Cristo es irresistible.

En la escuela de María Magdalena

se enciende la vela inextinguible.

En la escuela de María Magdalena

se hace el ágape del mírrico Grial.

El aroma de las rosas en el sagrado cáliz real

en la escuela de María Magdalena.

Como he podido, yo he procurado mostraros la atmósfera viva e inspirada de María Magdalena. Una vez entrado en sus castillos, abandonarlos es imposible. Yo os invito no sólo a entrar sino a quedaros para siempre y permanecer en los castillos de María Magdalena, en estos maravillosos adorativos castillos de Cristo.

Estamos descubriendo a otro Padre, el del puro amor; a otro Cristo, el del puro amor, a otro Espíritu Santo. Y de Él provienen los nuevos dones de la inmaculada concepción para la nueva humanidad. ¡Eso es la palabra nueva! Y de la misma manera que las puertas del Consolador dieron tantos carismáticos, tantos sacerdotes talentosos y cristianos, las nuevas puertas del Espíritu Santo —ya como Divinizador y no como Consolador— también darán una gran multitud de novias, que conciben desde arriba en el sacramento de María Magdalena, en la escuela de María Magdalena y José de Arimatea.

No es un Evangelio apócrifo sino un nuevo Evangelio solar


El Evangelio de María Magdalena es silencioso. Por las pausas y los puntos suspensivos, con la escritura arquetípica ígnea está escrita en el corazón de cada uno.

En el Evangelio de Juan leemos: “No te adhieras a mí; pues aún no he ascendido al Padre...” (Jn.20:17). “No toques”, ya que Él todavía esta en el cuerpo humano.

Pero María no puede no tocarle, tan inmensa es su adoración hacia Él. Ella debe tocarle. Ella está unida a Él.

*

Antes Él decía a los hebreos: “Ego ex ton ano” (“Yo procedo de lo alto…”).

Destruyendo los patrones hebreos del toledot, la inventada genealogía de Adán y de su género farisaico, suenan las divinas y abrasadoras palabras de Cristo: “Si vosotros procedierais de arriba conoceríais al Padre. Yo vengo de Él.”

Y a María Magdalena Él le dice: “Asciendo a Mi Padre” ( Jn.20:17)

¡Que magnifica terminación de Su camino! “Yo descendí desdo lo alto y asciendo a Mi Padre.”

¡Que conozcan ahora estas palabras pronunciadas en la lengua sagrada en el evangelio original: anabainw pros ton patera mou!

*

“Yo asciendo a Mi Padre” —dijo Cristo—, y en ese instante surgió la inmaculada concepción.

La deslumbrante concepción de Cristo es incomparable, millones de veces más que la concepción de la Anunciación de la Santa Virgen del Espíritu Santo. Es un Evangelio nuevo, solar y no apócrifo, no es un adjunto a cuatro pergaminos reconocidos canónicos.

A todos los nacidos de Cristo, concebidos de Cristo y alumbrados de Cristo les decimos: “Yo descendí del cielo y asciendo a Mi Padre”.

“Yo asciendo a Mi Padre”, decimos también ahora a todos los difuntos. Habiendo dejado este mundo, para evitar la tercera trampa, tienen que decir como lo dijo Cristo: “Yo descendí del cielo y asciendo a Mi Padre”.

De esta forma millones de almas deben dejar este mundo: “Yo asciendo a mi Padre. Yo asciendo a mi Cristo. Yo asciendo a mi madre Iglesia. Yo asciendo a mis hermanos inmortales.”

Todos los recién fallecidos del primer, tercer y décimo día no podrán romper las redes elohímicas de la tercera trampa hasta que no digan con valentía: “Asciendo a mi Padre”.


Luego dice Cristo: “Asciendo a Mi Padre y vuestro Padre”.

¡Él regala el Padre a los hijos! No dice “asciendo a Nuestro Padre”, como si tuvieran el mismo padre (y a los hebreos les decía: “Yo he venido de Mi Padre, al cual vosotros no conocéis”). Sus palabras significan:

“Mi Padre se convierte en vuestro Padre. Ahora, en el segundo advenimiento vosotros por fin habéis oído Mi mensaje. Igual que Yo era concebido inmaculadamente, asimismo vosotros habéis llegado al mundo de la Última Gota del Padre. Ahora de la Última Gota del Hijo estáis recuperados, y de la Última Gota del Espíritu Santo estáis naciendo desde arriba.”

Cristo concibió inmaculadamente y cada uno de los pequeños y grandes cristos concibe inmaculadamente. Eso se enseña en la escuela de María Magdalena. Eso se puede seguir escuchando por milenios. ¡Pero es inminente la verdad: el tercer milenio de la inmaculada concepción!

вторник, 15 декабря 2009 г.

Desde aquí el mirró del Santo Grial se extiende por toda la humanidad.



¡Un gran milagro! En pocos minutos (menos de un cuarto de hora) toda la tierra despedía los aromas mírricos de la sangre de Cristo desde San Salvador.

Los inmortales de San Salvador Verdadero, a los que les fueron entregadas las llaves para la salvación de la humanidad, son los discípulos directos de María Magdalena. Han sido ungidos por ella de la misma manera que Cristo.
Mil años después todo se repitió. Ellos habían sufrido su Gólgota a través de autos de fe, las hogueras y las torturas, de las manos de los neorabinos romanos… ¡Qué triunfo el de la Iglesia del gran amor!
Durante dos mil años el mundo glorificaba al Cristo solitario, extraño, crucificado. ¡Y ahora glorifica al Cristo multiplicado! Sólo en San Salvador Cristo se multiplicó en más de cien inmortales.

Los inmortales revelaron al Padre del puro amor, ofrecieron una visión de Él y la unión a Él como la mayor práctica y ciencia espiritual.

En la actualidad toda nuestra iglesia es la nueva María Magdalena multiplicada, porque fue concebida de Cristo y da a luz desde arriba, de Cristo. Toda la Gran Iglesia del amor es la novia, que se ha preparado para las nupcias con el Cordero (Ap.19). Ella está dispuesta a concebir de Cristo una nueva humanidad entera.

San Salvador Verdadero, María Magdalena y los rangos inmortales de Nuestro Altísimo! Ayudad al cristianismo y a todo el mundo a liberarse de la doctrina romano-bizantina...

La adoración determina todo el ritmo de la existencia del hombre


Es divinizado aquel que se ha transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo...


Era inmensa la emoción que sentía María Magdalena ante la adoración, y relataba cómo la Sabiduría ama a toda criatura, cómo el Padre adora a cada alma enviada al mundo y qué ayuda les presta. Y, también, que Él las adora millones de veces más en las tentaciones, en los desiertos, en lo pasional. La adoración determina todo el ritmo de la existencia del hombre.
Es divinizado aquel que se ha transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo. Él ya no seduce a su prójimo con los compuestos turbios y pecaminosos, sino que lo purifica y, adorándole, lo diviniza.
La adoración a la Divinidad lleva a la adoración al prójimo.
Es inmenso el potencial de adoración del hombre… Sólo es feliz (¡bienaventurado, absolutamente dichoso!) aquel que tiene liberado el potencial divino del supremo amor.
María Magdalena era el apóstol de la adoración sagrada: difundía la atmósfera de adoración junto con la sabiduría, la paz, la sensatez y la calma profunda.

Adorar a Cristo como María Magdalena y concebir inmaculadamente de Cristo, como ella...



María revelaba el misterio más grande en la tierra: las almas han llegado al mundo para que, a través de su pasional, conciban de la Divinidad, lo que no es posible en los cielos...

Los inmortales (en aquellos tiempos todavía los ordinarios puros y perfectos) tomaban cada su palabra.
María Magdalena, la gran anciana, les estaba descubriendo a Cristo por primera vez. Ella sabía tocar las cuerdas más recónditas. Ella hablaba sobre tales grandezas de Sabiduría, las cuales el ser humano no podía abarcar.
Ninguna sabiduría humana es capaz de expresar el misterio de la inmaculada concepción de la Divinidad. Su sermón era increíblemente sublime. María Magdalena trasmitía las adorativas vibraciones mírricas de Minné. Los que la oían caían ante ella como la culminación de la Sabiduría, ya que descubrían que no puede existir nada más grandioso.
María revelaba el misterio de la Madre de Dios. Los cristianos idolatraban a la Santa Virgen habiéndola proclamado como la única que había concebido inmaculadamente de Dios. ¡No! Cada alma, cada novia de Cristo, habiéndose hecho pura en grado sumo (purísima de las puras), puede concebir de Cristo.
El Teo-hombre concibe de la Divinidad a la divinidad.
También María revelaba el gran misterio de la tierra. Las almas llegaron al mundo para que a través de su pasional (unción a los sufrimientos, a su pequeño Gólgota) concibieran de la Divinidad. Eso es imposible en los cielos. Por eso la tierra es más que el cielo, explicaba María Magdalena.

Se hace claro, por qué los teogámitas eslavos, que emigraron a Occidente atravesando los Balcanes escapando de las persecuciones por parte de los bárbaros bizantinos, se llamaban los cátaros (puros). Eso no es el orgullo. Hace falta hacerse purísimo de los puros para ser concebido desde arriba y adorar a Cristo como María Magdalena y concebir inmaculadamente de Cristo, como ella.

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El sol le quemaba igual que a María cuando concibió inmaculadamente del Espíritu Santo.




Cristo vertió Cáliz con mirró en el corazón de ella. Él, Cristo del segundo advenimiento, se transubstanció a María Magdalena…

Cristo llegó a ella con el Cáliz en sus manos, y María, de repente, habiendo recuperado la vista se maravilló de alegría. Ella percibió la atmosfera de Gólgota como el Tálamo. El sol le quemaba igual que a María cuando concibió inmaculadamente del Espíritu Santo.
Cuando se hizo la hora de esta nueva Anunciación, Cristo vertió Cáliz con mirró en el corazón de ella. Y no de una, sino de millones de últimas gotas de la sangre de Cristo, concibió María Magdalena. Cristo no entregó un gramo, sino toda Su sangre, sin dejar resto a aquella que estaba predestinada a convertirse en la madre de Su iglesia —la iglesia no sólo de Sus discípulos, sino de Sus herederos e hijos.
Él, Cristo del segundo advenimiento, se transubstanció a María Magdalena. Se cumplió aquello que Él no pudo hacer en el primero. Se cumplió su primera transubstanciación —el primer misterio del Santo Grial, la primera eucaristía viva de Cristo.
“Yo te regalo a Mí Mismo” —decía Él. “Yo, por completo, te regalo a Mí Mismo, y mucho más de lo que te pude regalar en los días terrenales”.
Los rayos del sol queman su corazón y María se transubstancia en Divinidad. En ella entra la plenitud de la Sabiduría, la plenitud de Cristo. Es condecorada por su adoración a Cristo; se diviniza.
De la misma manera que Cristo divinizó a la Santa Virgen por entrar en Su seno inmaculado, tres veces divinizó a María Magdalena, entrando en ella como sol de la inmaculada concepción...

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среда, 9 декабря 2009 г.

Sólo se puede vivir por Cristo a través de la adoración...



En la escuela de María Magdalena y de la Santa Virgen se realizaba el acto de la grandiosa adoración a Cristo

La esfera de la adoración a Cristo abarcó a toda la humanidad justa —los millones de franceses, españoles, eslavos balcánicos y eslavos de Andrés de la Antigua Rusia. Se realizaba el acto de la grandiosa adoración a Cristo en la escuela de María Magdalena y de la Santa Virgen. Allí aprendían a adorar a Cristo.
No existían dogmas, ni cánones. Por el contrario, se consideraba que cuanto más puro era el corazón y menos reflexionara éste acerca de Cristo, mejor. Pero debe adorarse como al más perfecto de todas las Divinidades.
María Magdalena, llena de sabiduría, podía hablar hora tras hora sobre la adoración: cómo el Padre adoraba enormemente a Cristo, en qué sumo grado José de Nazaret adoraba al Niño Jesús…
La Santa Virgen hablaba a María sobre su adoración a Cristo, pero ella olvidó muchos datos. Cuando se pone a funcionar la sempiterna, universal, reincorpulativa y espiritual memoria, la de los acontecimientos y la informativa retroceden a un segundo plano, y muchos detalles se pierden. María Magdalena, emocionada, sólo albergó en su memoria lo más elevado de los relatos de la Santa Virgen: sus sentimientos de adoración a Cristo y la adoración de Cristo a la Madre de Dios.
Es precisamente esta atmósfera de vibraciones de adoración lo que transmitía María Magdalena y lo que atrajo a millones de personas a seguir a Cristo. “Sólo se puede vivir por Cristo a través de la adoración” — decía ella.

El acto de la grandiosa adoración a Cristo en la escuela de María Magdalena.


Sólo es feliz (¡bienaventurado, absolutamente dichoso!) aquel que tiene liberado el potencial divino del supremo amor...


La adoración a Cristo (el regreso del Novio adorado) en la Gran Iglesia del amor tiene su origen en la escuela de Andrés, el Apóstol Primer Llamado, y de María Magdalena.
María Magdalena era el apóstol de la adoración sagrada: difundía la atmósfera de adoración junto con la sabiduría, la paz, la sensatez y la calma profunda.
De la invencible Minné salían el autentico poder y la coraza, y del amor la fuerza verdadera.
La esfera de la adoración a Cristo abarcó a toda la humanidad justa -los millones de franceses, españoles, eslavos balcánicos y eslavos de Andrés de la Antigua Rusia. Se realizaba el acto de la grandiosa adoración a Cristo en la escuela de María Magdalena y de la Santa Virgen. Allí aprendían a adorar a Cristo.
Era inmensa la emoción que sentía María Magdalena ante la adoración, y relataba cómo la Sabiduría ama a toda criatura, cómo el Padre adora a cada alma enviada al mundo y qué ayuda les presta. Y, también, que Él las adora millones de veces más en las tentaciones, en los desiertos, en lo pasional. La adoración determina todo el ritmo de la existencia del hombre.
Es divinizado aquel que se ha transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo. Él ya no seduce a su prójimo con los compuestos turbios y pecaminosos, sino que lo purifica y, adorándole, lo diviniza.
La adoración a la Divinidad lleva a la adoración al prójimo.

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суббота, 21 ноября 2009 г.

Que sea encendida la gran vela de adoración a Cristo!

Ni la hazaña de la fe, ni el testimonio, ni el ascetismo, ni el ayuno, ni la educación dogmática, ni los libros u otro, sino a través de LA ADORACIÓN A CRISTO en la escuela de María Magdalena...

Precisamente la adoración de María Magdalena a Cristo fue lo que atrajo a miles de almas. Cristo no predicaba y curaba tanto mas que irradiaba su prodigioso amor. Andaba en el aura de Minné.
¡Que se encienda la gran vela de adoración a Cristo! Con esto es suficiente para que todo tu ser se haya divinizado, y se hayan divinizado también miles a tu alrededor -así lo enseñaba María Magdalena a los ungidos. Así enseñaban sus herederos, los custodios del Cáliz, difundiendo a su alrededor la atmósfera de adoración.
La vela encendida se pone más y más ardiente y no se apaga nunca. La novia no caerá en atroz pecado, imperdonable en el presente. La atmósfera de la adoración a Cristo excluía el culto y el clerocentrismo.

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